Responsabilidad, significa “saber responder” o “responder adecuadamente”. Esto es, ejecutar acciones que se complementan con nuestra capacidad de ver o anticipar las consecuencias de nuestros actos.
Lamentablemente, esta dimensión de la responsabilidad - la de actuar con anticipación - no está suficientemente explícita en nuestro sistema educativo, es poco visible, es callada, reservada.
Pero si ponemos énfasis en la responsabilidad ex-Ante, implícitamente estamos favoreciendo el despertar de la conciencia individual, de los mayores estados de alerta y de la comprensión profunda o significativa respecto de los alcances de nuestros actos y las consecuencias que estos actos tienen en los demás, en esta infinita red de interconexiones, que nos une a las otras personas, cosas y naturaleza, en general.
Recuerdo el drama de las 33 personas enterradas bajo 700 metros. Si los dueños de esa mina hubieran tenido claro su responsabilidad ex-Ante, entonces posiblemente hubieran implementado - con anticipación - las medidas necesarias para, por una parte evitar la ocurrencia de un accidente de esta magnitud y, por otra, adoptar las medidas para mitigar la magnitud de la gravedad de las consecuencias al producirse el incidente del derrumbe.
Pero no es necesario recurrir a ejemplos de tanta notoriedad. Nuestra cotidianidad nos ofrece múltiples y frecuentes oportunidades de "saber responder con anticipación". Si estamos alertas, podremos percatarnos que prácticamente todos nuestros actos - u omisiones - tienen una dimensión que afecta en alguna forma a alguien o algo. Este es un camino que no tiene fin, siempre es posible descubrir nuevos efectos que tienen nuestros actos sobre los demás.
Tal vez, la falta de educación respecto del respeto por los demás, el altruismo, la generosidad, el afecto, en definitiva la falta de referencias al amor en nuestros sistemas educativos, sea un factor contribuyente a la proliferación de mentes y conciencias estrechas, egoístas, altamente competitivas, que sólo buscan su éxito personal por sobre los demás.
Nos falta una palabra. La responsabilidad ex-ante merece ser destacada en forma especial y diferente de la responsabilidad ex-post. La no existencia de esta palabra en nuestro vocabulario refleja el escaso valor que le damos como sociedad a la responsabilidad ex-ante.
¿Tal vez deberíamos actuar con mayor “RESPRONTITUD”?

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