domingo, 21 de agosto de 2011

True blood


Un gran mérito que tiene el movimiento estudiantil es que nos ha permitido percatarnos del elevado nivel de somnolencia que impera en los estratos de la sociedad adulta, cualquiera sea el sector de la actividad, pero particularmente entre el grupo de dirigentes, sociales y políticos. Es efectivo que en lo que se refiere a la forma, los estudiantes pueden tener opinión, pero definitivamente no son el referente central; no es ese su rol. El gran valor que reconozco en la juventud que se rebela es precisamente su elevado estado de alerta, tal vez porque ha sufrido en carne propia las consecuencias de una educación insuficiente, escasa, pobre y cara que ha sembrado en su mentes una elevada dosis de desesperanza y temor de no ser capaces de integrarse a la sociedad, ni que decir de superar a sus padres como asimismo llegar a ser mejores personas, personas más felices, satisfechas y contentas. Al menos, una fracción importante de la juventud está Viva. Nosotros, los más viejos estamos somnolientos, si no ya muertos, en vida. Es un error creer que los muertos están sólo en los cementerios, lo triste es constatar que los muertos también transitan como zombies en muchos ámbitos de la actividad social y, lamentablemente, se acomodan muy bien entre los dirigentes sociales y políticos. No son todos, pero son muchos. ¿Cómo reconocerlos? Tienen un mente rígida, propia del «rigor mortis», lo que sólo les permite repetir el «discurso» aprendido, en variadas  y múltiples formas. No escuchan, tienen su oídos tapados al exterior, sólo se escuchan a si mismos y les encanta, lo disfrutan; muy poco proclives al dialogo y la construcción en equipo. Odian, no lo pueden evitar; al igual que su mente, su corazones están rígidos y quedaron congelados y marcados por el odio que surge de sufrimiento experimentado; no han podido lavarse, perdonar para re-vivir, volver a impulsar sangre al cuerpo y la mente. Tiene ansias de Poder y figuración; los pocos gramos de hálito vital que aún les queda lo utilizan para hacerse de la droga del Poder. Sus temas preferentes son aquellos que les reportan oportunidades de fortalecer sus cuotas de Poder, usualmente recurriendo a la demagogia. Actúan de preferencia en grupos y se controlan unos a otros, y rechazan y expulsan a cualquiera de ellos que manifieste algún valor de autenticidad, honradez, dialogo o comprensión del adversario; prefieren sobre todo la mediocridad del grupo a la excelencia de los individuos. En fin, posiblemente existan otros atributos, pero estos son los que a mi me sirven para distinguir a los vivos o de los zombies.
Por esto que la Educación es importante. Sólo mejorando la calidad y la cobertura de la Educación, es posible aumentar las posibilidades de formar personas más vivas, más alertas, más sensibles a las necesidades de igualdad, libertad y fraternidad de los demás y menos ávidas por obtener más Poder y, tal vez, menos zombies lleguen a ocupar puestos claves en las estructuras de la dirigencia social y política.

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